Hay una preocupación que considero cada vez más importante para el futuro de Paraguay. No se trata solamente de cuánto puede crecer su economía, cuántas inversiones puede atraer o cuántas empresas pueden instalarse en el país. La cuestión es más profunda: qué sucederá con las personas que no tengan la preparación necesaria para trabajar en una economía transformada por la inteligencia artificial.
Pensemos en un joven que termina sus estudios y busca su primer empleo. En una madre que trabaja en el comercio y depende de su salario para mantener a sus hijos. En un trabajador de 50 años que aprendió su profesión hace décadas y ahora descubre que una máquina puede realizar parte de sus tareas.
Para esas personas, la inteligencia artificial no representa simplemente una innovación tecnológica. Es una transformación que puede afectar directamente sus ingresos, su estabilidad y sus oportunidades de construir una vida mejor.
Ahí se encuentra uno de los mayores desafíos que enfrenta Paraguay.
Una economía con oportunidades, pero también con vulnerabilidades
Paraguay reúne condiciones importantes para desarrollar nuevas actividades económicas, fortalecer su industria, atraer inversiones y ampliar su participación en los mercados regionales. Sin embargo, el crecimiento económico no garantiza, por sí solo, que todas las personas estén preparadas para aprovechar esas oportunidades.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 60,1 % de las personas ocupadas en actividades no agropecuarias se encontraba en situación de informalidad durante 2025. Entre los jóvenes ocupados de 15 a 19 años, esa proporción alcanzaba el 89,4 %.
Son cifras que merecen una reflexión profunda.
Un trabajador informal puede enfrentar mayores dificultades para acceder a capacitación, protección social y oportunidades de transición hacia nuevas ocupaciones. Cuando hablamos de automatización, debemos recordar que no todas las personas parten de las mismas condiciones.
No es lo mismo aprender a utilizar inteligencia artificial en una empresa que ofrece formación profesional que intentar hacerlo después de una jornada de diez horas, sin computadora propia o con recursos económicos limitados.
Por eso, antes de hablar de sustituir trabajadores por tecnología, necesitamos discutir cómo preparar y proteger a quienes dependen de su trabajo para vivir.
La inteligencia artificial transformará las profesiones y exigirá nuevas capacidades
Existe un error frecuente en el debate tecnológico: presentar la inteligencia artificial como una herramienta que inevitablemente acabará con el empleo humano. La realidad es mucho más compleja.
Algunas actividades podrán automatizarse. Otras profesiones cambiarán profundamente y surgirán nuevas ocupaciones que exigirán conocimientos diferentes.
Un empleado administrativo podrá utilizar inteligencia artificial para organizar información. Un productor agrícola podrá recurrir a sistemas tecnológicos para mejorar sus decisiones. Un profesional de la salud contará con herramientas de apoyo. Una pequeña empresa podrá automatizar procesos que actualmente consumen muchas horas de trabajo.
Pero también habrá trabajadores cuyas funciones perderán demanda. No podemos prometer que todos encontrarán inmediatamente una nueva ocupación. Tampoco podemos afirmar, sin estudios específicos, cuántos empleos desaparecerán en Paraguay.
El verdadero problema comienza cuando la tecnología cambia más rápido de lo que las personas consiguen aprender.
Si una empresa incorpora sistemas automatizados y reduce determinadas funciones, debe existir una preocupación real por los profesionales afectados. La capacitación, la reubicación laboral y la actualización de conocimientos deben formar parte de cualquier estrategia seria de transformación digital.
El progreso tecnológico necesita generar productividad, pero también oportunidades para las personas.
Paraguay ya comenzó a prepararse, pero todavía tiene mucho por hacer
Es importante reconocer que el país viene desarrollando iniciativas relacionadas con la inteligencia artificial y la formación profesional.
En diciembre de 2025, Paraguay presentó, con el apoyo de la UNESCO y la Unión Europea, su primera evaluación integral de preparación para la inteligencia artificial. El trabajo identificó prioridades relacionadas con gobernanza, infraestructura, seguridad, inclusión digital, educación y formación laboral, ofreciendo una base para el desarrollo de una estrategia nacional.
Durante 2026 también se impulsaron iniciativas de capacitación destinadas a funcionarios públicos y trabajadores. El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, mediante el Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (SINAFOCAL), presentó avances relacionados con nuevas competencias profesionales, microcredenciales y un perfil profesional de Operaciones de Inteligencia Artificial.
Estas iniciativas representan pasos importantes y necesitan continuidad. Sin embargo, anunciar programas es solamente el comienzo.
El verdadero desafío consiste en conseguir que la formación llegue a quienes más la necesitan, especialmente a trabajadores de menores ingresos, jóvenes que buscan su primera oportunidad y profesionales que necesitan actualizar sus conocimientos.
Los resultados deben medirse mediante indicadores concretos, como la cantidad de personas capacitadas, la inserción laboral, la mejora de ingresos y la participación de las pequeñas empresas. La transformación digital debe producir beneficios que puedan observarse en la vida cotidiana de la población.
La educación necesita evolucionar antes de que el mercado laboral cambie por completo
Tengo una convicción construida a lo largo de mi trayectoria empresarial: un país no puede aspirar a una economía tecnológica moderna si su sistema educativo no acompaña esa transformación.
Modernizar la educación no significa simplemente instalar computadoras o contratar plataformas digitales. Significa fortalecer el aprendizaje desde los primeros años, mejorar la comprensión lectora, desarrollar el razonamiento matemático y estimular la capacidad de investigar, cuestionar y resolver problemas.
Significa ofrecer laboratorios de ciencias y matemáticas, robótica educativa, programación y experiencias prácticas que permitan a los estudiantes comprender cómo funciona la tecnología. Pero significa, sobre todo, invertir en los profesores.
Un docente no puede quedar solo frente a herramientas que cambian constantemente. Necesita formación continua, materiales adecuados, acompañamiento pedagógico y condiciones para desarrollar nuevas competencias.
La inteligencia artificial debe ayudar al profesor a enseñar mejor, identificar dificultades de aprendizaje y desarrollar actividades que estimulen la creatividad y el pensamiento crítico. No debe sustituir la relación humana entre educador y estudiante.
Una máquina puede generar una explicación en segundos. Pero comprender que un niño está desanimado, reconocer sus dificultades familiares y encontrar una manera de devolverle la confianza exige sensibilidad, experiencia y atención humana.
La educación del futuro necesitará más tecnología, pero también necesitará más humanidad.
La desigualdad digital puede convertirse en una nueva desigualdad laboral
El crecimiento del uso de internet en Paraguay representa un avance importante. En 2025, el Instituto Nacional de Estadística registró que el 85,4 % de la población de diez años o más había utilizado internet durante los tres meses anteriores a la encuesta.
Sin embargo, todavía existen diferencias significativas. En las zonas urbanas, el 88,2 % de las personas de ese grupo de edad utilizó internet, mientras que en las áreas rurales la proporción fue del 77,8 %.
Esto demuestra que las oportunidades de estudiar, trabajar y emprender mediante herramientas digitales todavía están condicionadas, en parte, por el lugar donde vive cada familia.
Además, utilizar internet no significa necesariamente contar con una computadora, un ambiente adecuado para estudiar o conocimientos suficientes para emplear herramientas profesionales.
Paraguay necesita evitar que esta revolución tecnológica profundice desigualdades que ya existen. También es fundamental respetar su identidad cultural y lingüística.
La incorporación de nuevas tecnologías debe considerar el español y el guaraní, las realidades regionales y las necesidades de las comunidades rurales e indígenas. Una educación verdaderamente moderna debe ser inclusiva y llegar a quienes históricamente han tenido menos oportunidades.
La formación profesional debe responder a las necesidades reales de las empresas
Otro desafío consiste en reducir la distancia entre lo que se enseña y lo que el mercado laboral necesita. Paraguay puede ampliar oportunidades en sectores como la agroindustria, la logística, el comercio, la manufactura, la tecnología, los servicios y el emprendimiento. Pero cada actividad requiere competencias particulares.
No todos los trabajadores necesitan convertirse en programadores.
Un técnico industrial puede necesitar conocimientos de automatización. Un comerciante puede aprender herramientas de gestión digital. Un trabajador administrativo puede desarrollar capacidades para utilizar inteligencia artificial de manera responsable.
La formación profesional debe responder a necesidades concretas, con programas accesibles, horarios compatibles con el trabajo y posibilidades reales de aplicación.
Las empresas también tienen responsabilidades. No considero justo exigir que un trabajador se adapte permanentemente a nuevas tecnologías sin ofrecerle condiciones para aprender.
El sector privado, las instituciones educativas y el poder público necesitan trabajar de manera coordinada. La transformación tecnológica no puede convertirse en una responsabilidad exclusiva de quienes corren el mayor riesgo de perder oportunidades.
TEC Soluções Educacionais Paraguay y el compromiso con una educación preparada para el futuro
Desde la perspectiva de TEC Soluções Educacionais Paraguay, considero que existe una oportunidad importante para contribuir a este proceso mediante propuestas de formación docente, robótica educativa, laboratorios de ciencias y matemáticas, herramientas digitales y soluciones orientadas al aprendizaje práctico.
La experiencia desarrollada por TEC Soluções Educacionais en Brasil puede servir como referencia para construir oportunidades de cooperación con instituciones paraguayas. Pero esa contribución debe respetar la realidad educativa local.
No se trata de trasladar automáticamente un modelo de enseñanza de un país a otro. Paraguay tiene su propio sistema educativo, sus profesores, sus necesidades curriculares, su identidad cultural y sus prioridades.
Los proyectos deben construirse mediante el diálogo con instituciones, educadores y profesionales paraguayos, evaluando su utilidad y sus resultados.
Considero que el sector empresarial puede colaborar ofreciendo conocimientos técnicos, recursos educativos y oportunidades de formación, siempre con objetivos pedagógicos claros.
La tecnología debe ser una herramienta para ampliar capacidades, no una finalidad en sí misma. Una innovación educativa solamente adquiere verdadero sentido cuando contribuye a que un estudiante aprenda mejor, un profesor enseñe con más recursos y una comunidad encuentre nuevas oportunidades.
En este escenario, la preparación de los jóvenes para el mercado laboral debe comenzar mucho antes de su primer empleo. La escuela necesita despertar la curiosidad científica, desarrollar habilidades tecnológicas y estimular la creatividad. También debe enseñar valores fundamentales como responsabilidad, cooperación, respeto y ética.
El futuro necesitará profesionales capaces de trabajar con máquinas inteligentes, pero también personas capaces de pensar por sí mismas, tomar decisiones y comprender las consecuencias de sus acciones.
La seguridad digital representa otro desafío urgente
La inteligencia artificial también está transformando los riesgos que enfrentan las empresas, las familias y las instituciones públicas. Las herramientas capaces de producir imágenes, voces y videos falsificados generan nuevas posibilidades de fraude, desinformación y manipulación.
Un trabajador puede recibir una instrucción financiera aparentemente enviada por su superior. Un ciudadano puede ser engañado por un video manipulado. Una empresa puede exponer información confidencial al utilizar sistemas sin medidas adecuadas de protección.
Por eso, formar profesionales en inteligencia artificial no consiste únicamente en enseñarles a utilizar aplicaciones. También es necesario desarrollar pensamiento crítico, conocimientos sobre protección de datos, verificación de información, ciberseguridad y responsabilidad ética.
Los jóvenes deben aprender que una respuesta generada por inteligencia artificial no necesariamente es correcta. Las empresas necesitan procedimientos de seguridad y mecanismos de supervisión humana. Las instituciones públicas deben garantizar que la incorporación tecnológica respete los derechos de los ciudadanos.
La innovación sin seguridad puede crear problemas tan importantes como aquellos que pretende resolver.
El gran desafío de Paraguay es incluir a las personas en su propio futuro
Cuando pienso en el Paraguay de los próximos diez años, no imagino solamente fábricas automatizadas, empresas digitales o ciudades inteligentes. Pienso, principalmente, en las personas.
En el estudiante de Encarnación que podría descubrir su vocación por la ingeniería mediante un laboratorio escolar. En una joven de Ciudad del Este que podría encontrar oportunidades profesionales gracias a una formación tecnológica accesible. En un trabajador de Asunción que necesita actualizar sus conocimientos para conservar su empleo. En una profesora del interior que merece disponer de las mismas oportunidades de formación que sus colegas de los grandes centros urbanos.
Son estas personas quienes deben estar en el centro del debate.
No podemos permitir que la transformación digital sea una conversación exclusiva de especialistas, grandes empresas o autoridades. Estamos hablando de dignidad, empleo, ingresos, educación y oportunidades.
Paraguay tiene la posibilidad de preparar una generación capaz de participar activamente en una economía cada vez más tecnológica. Para conseguirlo, necesita conectar sus políticas de innovación con una estrategia educativa y laboral de largo plazo.
Necesita invertir en sus profesores, fortalecer sus escuelas, ampliar la formación profesional, acompañar a las pequeñas empresas y evaluar los resultados de cada iniciativa. También necesita escuchar a los trabajadores y comprender sus dificultades.
Porque no basta con atraer las empresas del futuro si no estamos preparando a las personas que trabajarán en ellas.
Como empresario brasileño comprometido con la educación, la tecnología y la innovación, considero que Paraguay tiene una gran oportunidad de aprovechar esta transformación sin dejar de lado aquello que realmente sostiene el desarrollo de una nación: su gente.
La tecnología seguirá avanzando, independientemente de nuestro nivel de preparación. Lo que todavía podemos decidir es si ese avance ampliará las oportunidades o profundizará las desigualdades.
El futuro de Paraguay no dependerá solamente de la inteligencia de sus máquinas, sino de las oportunidades que ofrezcamos a sus ciudadanos para desarrollar sus conocimientos, sus capacidades y su potencial humano.
Esa decisión comienza hoy, dentro de cada escuela, de cada empresa y de cada institución comprometida con el desarrollo del país.
Porque el mayor avance tecnológico de una nación no es construir máquinas cada vez más inteligentes, sino preparar personas capaces de construir un futuro mejor.
Jailson Ferreira da Silva es un empresario brasileño vinculado a la educación, la tecnología y la innovación. TEC Soluções Educacionais Paraguay. Más información en jailsonferreiradasilva.com.br.
Imagen: Jailson Ferreira da Silva.
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