En la ganadería paraguaya hay un dato que suele faltar: qué pasa con cada animal entre una recorrida y la siguiente. Ese hueco es el que quiere llenar Cipy, una startup fundada en 2025 que desarrolla tecnología propia para monitorear el rodeo y que se prepara para su primera validación oficial en el campo.
"Vengo de un entorno muy vinculado a la ganadería y, desde mi formación en mecatrónica, veía una oportunidad de acercar tecnología a problemas que conocíamos de cerca", cuenta César Pavón, CEO y cofundador. Al conversar con productores aparecían siempre los mismos temas: el extravío, el abigeato, la detección tardía de un problema de salud, las dificultades de manejo. "Entendimos que muchos compartían una misma raíz: la falta de visibilidad sobre cada animal."
No hubo un episodio disparador sino una situación repetida. El productor conoce su campo y su rodeo, pero depende de estar presente para detectar que algo anda mal. La idea, dice Pavón, es acompañar ese conocimiento con información para consultar y alertas que indiquen cuándo prestar atención: "La experiencia del productor sigue siendo fundamental; queremos darle mejores herramientas para actuar".
Primero la ubicación, después el comportamiento
Cuando el productor ve el sistema por primera vez, lo que más le interesa es saber dónde está el animal y que nadie se lo lleve. Recién después, cuando aparece que el mismo dispositivo registra actividad y detecta cambios de comportamiento, movimiento inusual, inmovilidad prolongada, actividad nocturna, la conversación se abre hacia la salud y el manejo.
Otra de las funciones es el cerco virtual: el productor define una zona en la plataforma y el dispositivo identifica cuándo el animal se acerca al límite o lo cruza, lo que permite activar advertencias y acciones de corrección. La propuesta no es reemplazar el alambre sino complementarlo. "Poder ajustar una zona digitalmente abre posibilidades interesantes para organizar el uso del establecimiento", explica, y menciona el trabajo que demandan la instalación, la reparación y el mantenimiento de las divisiones físicas.
El desafío de hacer hardware
A diferencia de una aplicación, acá hay un equipo que tiene que aguantar sol, agua y golpes colgado de un animal. Pavón dice que el mayor desafío no fue ninguna pieza en particular sino el conjunto: el dispositivo tiene que soportar las condiciones del campo, mantener autonomía y comunicar información a kilómetros de distancia, incluso donde no hay cobertura celular.
"Una mejora en un aspecto puede afectar a otro, así que hay que encontrar ese equilibrio", señala. Por eso el equipo, hoy cinco personas, desarrolla las tres capas: el dispositivo, la infraestructura de comunicación y la plataforma.
Ya tienen hardware propio y dispositivos funcionales, y pasaron por pruebas de laboratorio, simulaciones y primeras pruebas rápidas con los equipos puestos en animales. El siguiente paso es la prueba oficial en un establecimiento, con varios dispositivos preparados, para evaluar el funcionamiento sostenido y la calidad de la información que generan. En paralelo trabajarán la parte comercial.
Una suscripción por animal
El modelo que están armando es de suscripción por animal, pensado para bajar la barrera de entrada. Pavón es consciente de dónde se juega la discusión: "Somos conscientes de los márgenes ajustados del campo: Cipy tiene que justificar económicamente su lugar". Esa cuenta, enumera, incluye las pérdidas que el sistema pueda ayudar a evitar, el tiempo de recorridas, el manejo y la información disponible para decidir.
El gemelo digital del animal
La segunda apuesta no está en el campo sino en lo que queda registrado. La idea es que cada animal vaya construyendo un historial que lo acompañe durante todo su ciclo productivo: lo que en la startup llaman el gemelo digital.
Una historia confiable del animal, plantea Pavón, puede aportar información para financiamiento, seguros, trazabilidad y certificaciones. "Ahí vemos una segunda oportunidad de negocio, con bancos, aseguradoras y otros actores de la cadena. Para llegar a ella, el primer paso es generar datos confiables y útiles desde el campo."
Para esa escala necesitan capital, productores dispuestos a participar de la validación y aliados que aporten conocimiento del campo y llegada comercial. También quieren abrir conversaciones con bancos y aseguradoras para entender qué información necesitan. La ambición, dicen, es regional.
En los próximos doce meses el foco estará en completar la validación, incorporar los aprendizajes al producto y llegar a los primeros clientes pagos, preparando la fabricación para crecer. El consejo de Pavón para quien quiera emprender tecnología para el campo desde Paraguay apunta a una ventaja que suele pasarse por alto: "Aprovechá la cercanía con los problemas reales. Tenemos una actividad ganadera muy importante y acceso directo a quienes la conocen".
Más información en cipyco.com y en Instagram, @cipycom.
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