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Más allá de las computadoras: la propuesta de Jailson Ferreira da Silva para la educación en Paraguay

Por El Click · 9 de Octubre, 2026 · 5 min de lectura

Más allá de las computadoras: la propuesta de Jailson Ferreira da Silva para la educación en Paraguay

Una computadora puede llegar a una escuela en pocos días. Integrarla de manera útil a las clases lleva bastante más: planificación, profesores preparados, mantenimiento y actividades pensadas para lo que ese grupo de estudiantes necesita.

Esa distancia es el punto de partida de Jailson Ferreira da Silva, empresario brasileño del sector educativo, para discutir la relación entre tecnología y aprendizaje en Paraguay. Incorporar equipos, sostiene, es apenas una parte del proceso: el desafío está en definir qué se quiere enseñar con ellos, cómo se van a usar y qué evidencias permitirán saber si efectivamente mejoraron el aprendizaje.

El punto de partida es el profesor

Una plataforma puede ofrecer cientos de funciones y resultar poco útil si el docente no tiene tiempo ni acompañamiento para incorporarla a sus clases. Por eso plantea que la formación debería partir de situaciones concretas: preparar una actividad de ciencias, trabajar una dificultad de lectura, enseñar un concepto matemático o evaluar un proyecto hecho por los alumnos.

Con la inteligencia artificial, agrega, esa preparación tiene que incluir algo más: revisar las respuestas, identificar errores y cuidar los datos personales. Un texto generado automáticamente puede sonar convincente y estar equivocado, y aprender a comprobarlo forma parte del uso educativo de la herramienta.

Capacitar al profesor, en esa lectura, significa darle oportunidades de practicar, resolver dudas y adaptar los recursos a su grupo. Una demostración inicial difícilmente alcance.

La robótica necesita un propósito

Construir y programar un dispositivo puede abrir la puerta a trabajar matemática, lógica, ciencias y colaboración, pero su valor educativo depende de la actividad que se proponga.

Ferreira da Silva da un ejemplo sencillo: diseñar un sistema que detecte un obstáculo. Ahí el estudiante formula una hipótesis, prueba una solución, registra las fallas y explica los cambios que hizo. El aprendizaje aparece en ese recorrido y en la capacidad de entender lo que hizo, no en el aparato.

El mismo criterio vale para los laboratorios: antes de comprar materiales conviene definir qué experiencias se van a realizar, quién va a acompañar las actividades y cómo se garantizan el uso seguro y la reposición de los insumos. Discutir esas condiciones junto con los equipos y los contenidos, propone, permite que las decisiones de inversión respondan a objetivos educativos definidos.

Preparar para el trabajo empieza con una base sólida

La conversación sobre las nuevas profesiones suele concentrarse en programación, automatización e inteligencia artificial. Pero usar esas tecnologías, señala, también exige comprender textos, interpretar datos, resolver problemas y comunicar ideas.

Una formación orientada al empleo necesita conectar esas capacidades con situaciones reales: leer instrucciones técnicas, calcular medidas, registrar un procedimiento o explicar una falla son tareas que combinan conocimientos básicos con aplicación práctica.

El diálogo entre instituciones educativas y empresas puede ayudar a identificar qué formación hace falta, siempre que preserve el papel de la escuela: dar una preparación amplia que permita a los estudiantes seguir aprendiendo y elegir distintos caminos.

Cooperación con participación paraguaya

La cercanía entre Brasil y Paraguay abre posibilidades de intercambio, pero para que una iniciativa sea pertinente su diseño tiene que incorporar a quienes conocen la realidad de las instituciones paraguayas.

Eso implica considerar el currículo, el contexto lingüístico —incluido el uso del español y del guaraní—, las condiciones de conectividad y los recursos disponibles. Y escuchar a docentes y directivos antes de definir una solución. Las experiencias brasileñas pueden aportar referencias, dice, pero su aplicación necesita evaluación y participación local.

Como forma de empezar, propone un proyecto piloto de alcance limitado, con objetivos acordados y seguimiento, que permita conocer las dificultades de implementación antes de ampliar la iniciativa.

Evaluar antes de ampliar

Contar equipos entregados o participantes inscritos ofrece información parcial. Para saber si un proyecto tecnológico funciona hay que mirar su uso y sus efectos en las clases: si los profesores logran usar los recursos con autonomía, si las actividades se sostienen durante todo el período lectivo y si los estudiantes comprenden mejor los contenidos trabajados. Cuando el objetivo es la formación profesional, corresponde examinar además qué competencias se desarrollaron y cómo fueron evaluadas.

Definir esos criterios desde el comienzo, sostiene, facilita corregir problemas a tiempo y decidir si una experiencia merece continuidad.

El debate que propone para Paraguay parte justamente de ahí: "vincular cada herramienta con una necesidad educativa y cada iniciativa con resultados que puedan comprobarse". La contribución de la tecnología, concluye, dependerá de las condiciones que permitan a profesores y estudiantes usarla con sentido.

Jailson Ferreira da Silva es un empresario brasileño con trayectoria en educación, tecnología e innovación. En una nota anterior publicada en El Click planteó la necesidad de ampliar la cooperación entre Brasil y Paraguay en educación y capacitación profesional.

¿Querés conocerlo más? Aquí te dejamos más información: jailsonferreiradasilva.com.br

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