La startup, fundada por Alejandro Núñez, CEO y co-fundador, desarrolla tecnología de detección temprana de enfermedades fúngicas para el agro extensivo, con foco en cultivos como soja, trigo, maíz y arroz. Su propuesta combina inteligencia artificial, monitoreo en campo y sensores IoT para convertir la presión de enfermedad en una decisión concreta: aplicar fungicida o no, cuándo y con qué producto.
Un modelo que ya muestra resultados en Paraguay.
Antes de esta ronda, SmartSoil ya contaba con una operación en marcha en el país, con clientes pagos y 26.272 hectáreas monitoreadas. Según los datos que la empresa presenta a sus clientes, su sistema logró una reducción promedio del 57% en el uso de fungicida (con picos de hasta 72%), un beneficio neto adicional de USD 28,31 por hectárea frente al manejo calendárico tradicional, y un incremento de 519 kg por hectárea en cultivos afectados por Cercospora, con una reducción del 60% en el uso de fungicida. La compañía reporta además un NPS de 9,7 y una retención de clientes del 100%.
El desarrollo tecnológico de SmartSoil se apoya en tres pilares: AgriGuardian, su motor de inteligencia artificial que cruza variables climáticas, fenológicas y de presión de esporas (con un R²=0,95 validado en seis sitios durante tres temporadas); un servicio de campo con cazaesporas manuales y MiniLab, que ya genera ingresos; y XporeBuster, un cazaesporas autónomo basado en IoT, actualmente en desarrollo en Barcelona con un nivel de madurez tecnológica (TRL) 6.
La compañía, constituida como Smart Soil Inc. en Delaware y con operación local a través de Smart Soil PY S.A., cuenta también con el respaldo de un desembolso auditado de USD 150.000 del BID Lab.
Expansión hacia cuatro nuevos mercados
Lo distintivo de esta ronda es el perfil de los inversores que se suman al capital de la compañía: de los cinco inversores ángeles incorporados, cuatro pasarán a integrar el equipo comercial de SmartSoil, cada uno al frente de una región estratégica para el crecimiento internacional de la empresa: la Península Ibérica, el norte de África, Chile y Europa del Este.
Este esquema le permite a la startup paraguaya sumar no solo capital, sino también presencia y conocimiento local en mercados agrícolas clave, acelerando así la llegada de su tecnología de monitoreo fitosanitario a nuevas geografías con problemáticas similares a las que ya atiende en Paraguay: sobreuso de fungicidas, resistencia creciente de los hongos y falta de datos objetivos para la toma de decisiones en campo.
Con esta nueva etapa, SmartSoil busca replicar en otros países el modelo que ya validó localmente: pilotos de una temporada por cultivo y geografía, con reducción de fungicida verificada finca por finca, como puerta de entrada a una escalabilidad mayor.
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